Posiblemente, en este paraje, pudo haber un santuario ibérico o asentamiento de personas de esta cultura, por la gran cantidad de cerámica y exvotos que se han encontrado esparcidos por el suelo. Tendría un carácter rural y local, donde el oferente tras suplicar su ruego, vertería la libación y ocultaría bajo tierra su exvoto. Son figuritas de pequeño tamaño, de barro cocido, que evidencian la sacralidad del lugar, datan del siglo III antes de Cristo. Las piezas que yo encontré ya están depositadas en el MAYE.

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